Arqueta Carey – Mexico

Virreinato de Nueva España, México
c. 1700.

Carey y plata cincelada
15 x 19 x 10,8 cm.

Provenance: Portugal, colección particular

Añadir a la lista de deseos Añadiendo a la lista de deseos Añadido a la lista de deseos

Denominadas  en México como baúles, por su tapa convexa, , como trasunto de los muebles grandes que formaron parte del menaje de casa de los habitantes del virreinato novohispano, que fueron llevados en grandes cantidades  a la Península Ibérica  utilizándose como donativos  especialmente a las iglesias u parroquias  donde habían sido bautizados sus donantes,  Además de enriquecer las colecciones sevillanas de objetos procedentes de las Indias[1]

Por la abundancia de tortugas, en Campeche  se fabricaron arquetas y cofres hermoseados con finos hilos de plata que recorren y enmarcan diseños realizados en el carey.  La curvatura de la tapa en el carey se obtiene  mediante calor, lo que le hacer  maleable, incluso en algunos casos para darle mayor claridad de coloca una lámina de oro bajo el carey.

Muchos baulillos de carey tienen una procedencia documentada en la ciudad de Guadalajara en el estado de Jalisco. Guadalajara fue importante productora de este tipo de objetos suntuarios. En colecciones particulares y museos de México se conservan baulillos y cajas con inscripciones que las identifican  como obras que se hicieron en esta ciudad, según informa una inscripción en alguna de estas piezas y por la que incluso se averigua que se hicieron por parejas como las que se conservan en el Museo de América de Madrid  (Inv. 06730 y 06735 ). Según la opinión de los investigadores, el carey debió llevarse  de Campeche y trabajado allí en combinación con los plateros tapatíos como se denominan  los habitantes de esta ciudad.

La característica fundamental de estos baúles rectangulares con tapa de sección semicircular, estriba en el empleo de finos y delicadas guarniciones de plata, que contrastan con la calidez del carey. De plata son las cantoneras, el asa de la parte superior, las patas, la bocallave o espejo, como se denomina en alguna región y todas las piezas que, a modo de abrazaderas afirman y sujetan  mediante clavillos, también de plata , la placas de carey, tanto en el frente como en los costados y traseras, asegurando su inmovilidad.

El carey se asienta sobre un alma de madera que constituye la arqueta propiamente. Se  conservan algunos –pocos-  ejemplares  en los que el carey está montado al aire[2]

[1] Barrón García, Aurelio A.”Ornamentos artísticos y donaciones indianas en el Norte Cantábrico” Arte y Mecenazgo indiano, del Cantábrico al Caribe. Luis Sazatornil, ed. Ediciones Trea, 2007, 349-410.

[2] Trabajos americanos en carey Siglos XVII y XVIII. Publicados por La Cartuja. Ensayos sobre artes decorativas, num- 1.