Baccio Capelli

Manufacturas del Gran Ducado de Florencia
Florencia, Pps. Siglo XVIII

Anunciación
Panel de piedras duras con marco original en bronce dorado
50 x 65  cm. ( 36 x 51 cm. Interno)

Provenance: Marquesa de Aldama, Grande de España

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En 1574 Francesco I sucedió a Cosme I de Médici y la pasión por las artes que Francisco heredó del propio Cosme, en especial por los objetos raros, se volvió casi un interés exclusivo. Las piedras raras, los mármoles y las joyas fueron clasificadas y estudiadas y, en la misma Florencia, se publicó en 1597 una “Istoria delle Pietre”, escrita por Agostino del Riccio, que más tarde participaría activamente en los trabajos de la Galería de Piedras Duras.

El giro se produjo sucesivamente con Fernando I de Medici, hermano de Francisco, quien avivó la producción de obras realizadas en piedras duras, fundando en 1588, en la galería de los Uffizzi, la “Galleria dei Lavori”. Estos talleres, en el curso de los tres siglos siguientes, inundarían Europa con espléndidas obras de arte realizadas con las más variadas piedras preciosas, realizadas a menudo con  toda la pompa y dignidad por las más refinadas mentes artísticas. En este ambiente trabajaron mano a mano artistas como Bernardino Buontalenti, Matteo Nigetti, Jacopo Ligozzi, Ludovico Cardi, (Il Cigoli), Jean Boulogne, (Giambologna), Bernardino Barbatelli, (Il Poccetti), Jacopo Bilivert, Pietro Tacca, Jacopo Autelli, Orazio Mochi, Francesco Mochi, Baccio Cappelli y otros muchos maestros de gran talento. Tampoco faltaron pintores y miniaturistas flamencos como Daniel Froschl.

Entre 1583 y principios de 1584 el artista veronés Iacopo Ligozzi fue nombrado por Francisco I responsable de la decoración pictórica de la tribuna de los Uffizzi. Está muy documentada su actividad como diseñador de muebles y objetos para el taller de Piedras Duras.

Entre los siglos XVI, XVII y principios del XVIII, en estas Manufacturas del Gran Ducado trabajaron y se especializaron talleres enteros de artesanos. Entre ellos, destacaron Francesco di Pietro Martire Sassi, miembro de una notable familia de artesanos milaneses llegados a Florencia en 1575; Giorgio Gafurri y su hijo Cristoforo; Francesco Ferrucci y Iacopo di Gabriello, (Il Monnica); y Baccio Cappeli (a principios del XVIII) quien es el autor de la obra que aquí se analiza.

Las obras de las Manufacturas del Gran Ducado viajaban por la Europa cortesana y eran objetos de coleccionista, muy buscados por las familias nobles o por los propios Médicis. Entre las de mayor interés había auténticos cuadros devocionales de piedras duras, enmarcados en preciosos marcos de bronce dorado que, en algunos casos, se adaptaban a la pompa y al gusto barroco.

La obra que presentamos aquí es una placa en piedras duras realizada por las Manufacturas del Gran Ducado de Florencia que se puede fechar a principios del siglo XVIII. La escena sagrada está, a su vez, embutida en una placa de fondo oscuro realizado en piedras duras con lapislázuli y enmarcada en un marco de bronce dorado.

Es una reproducción muy fiel del venerado icono de la Anunciación de la basílica de la SS. Anunciación de Florencia, obra realizada al fresco por un maestro anónimo toscano en el siglo XIV. La escena se desarrolla en el mismo ambiente íntimo y doméstico. El ángel acaba de entrar, rodeado por una nube celestial finamente elaborada en amatista. Es de una gran belleza, con el aura, -el halo dorado-, el vuelo del manto y las alas todavía en movimiento en el vano de la puerta. Él ya ha saludado a “La llena de gracia” y borrado los temores iniciales, le ha explicado el misterio subyacente en su maternidad y ahora permanece, humilde y silencioso, inclinado ante el sonido de las palabras que decidirán el destino de la criatura humana.

La Virgen se sienta sobre un banco tallado. Ha interrumpido la lectura del libro de Isaías, que permanece abierto sobre la cassapanca, apoyado sobre un cojín y sugiere el siguiente paso: Ecce virgo concipiet et pariet filium. Un rayo diagonal de luz establece el nexo entre su seno y el grupo del Padre Eterno, en la franja azul del cielo del ángulo superior izquierdo. Si bien no es así en el fresco trecentesco, aquí, en la placa, la escena aparece sobre un fondo más amplio que se adorna con nuevos elementos: una cenefa en el muro de sabor medieval y un pavimento de azulejos de colores, en perspectiva, de clara raíz renacentista.

Anunciación (S. XIV)
Maestro anónimo
Florencia, Basilica SS. Annunziata

 

La composición es un caleidoscopio de colores y piedras raras, mientras el trabajo y su realización de los detalles es lenticular: las figuras se adornan con fileteados de hilos de oro, y el ángel aparece dentro de una mandorla con aplicaciones doradas, en la cortina de la tienda del fondo, en el rosetón sobre la puerta y en las aureolas. El libro, además, ha sido elaborado mediante la inserción de un pergamino antiguo.

La producción de obras sobre este tema en la Galleria dei Lavori aparece frecuentemente documentada en los archivos antiguos. Aún así, esta placa encuentra todavía hoy pocos modelos con los que compararse.

Las pocas obras de tema sagrado con los cuales se podría establecer una comparación se encuentran en el Museo del Ermitage y en el Badisches Landesmuseum de Alemania; en Italia se conserva una placa algo precedente, también realizada en piedras duras, que también representa la Anunciación de Florencia.

Fotografía de la acuarela del Hermitage, que pudo servir como modelo para la placa aquí analizada. Fuente: (Giusti, Anna Maria, 1992) Pietre Dure. L´arte europea dell mosaico negli arredi e nelle decorationi dal 1500 al 1800. Pág: 289.

Proponemos una comparación con la placa de piedras duras que se conserva en Museo del Prado, que representa el camino evangélico de la oración de Cristo en el huerto de Getsemaní. Se advierte, por ejemplo, que la zona del ángel que se aparece a Jesús entre una nube de amatista, así como algunos fragmentos realizados en lapislázuli, mármol rosa y mármol verde, se alinean, por ciertas características similares, con la obra objeto de este estudio.

La oración en el huerto

Manufacturas del Gran Ducado

Florencia, S. XVII

Museo nacional del Prado

 

 

La obra que se propone está expertizada por la Doctora Anna Maria Giusti, cuyo escrito se  presenta a continuación.

Annunciazione

Quadro a commesso di pietre dure, cm. 50×65; placca interna cm. 36×51

Manifattura medicea di Firenze: Baccio Cappelli da un disegno di Ludovico Cigoli, 1702 circa

Il quadro rappresenta l’ Annunciazione, secondo un’iconografia esemplata sul celebre affresco trecentesco venerato nella basilica della S.S. Annunziata a Firenze.

La scena è inquadrata ai lati da due pilastri di diaspro di Volterra, che come quinte architettoniche introducono alla scena, che vede al centro, presentato in spaccato, l’ ambiente dove la Vergine riceve l’ Angelo annunciante. Maria è seduta su un seggio di legno pietrificato, il cui schienale è coperto da un drappo di diaspro di Candia; indossa un manto di lapislazzuli e una veste di diaspro d’Alsazia, mentre gli incarnati sono di calcedonio di Volterra, e i capelli castani di cailloux d’Egitto. Con le stesse pietre sono realizzati anche capelli e incarnati dell’ angelo, che ha analoga veste di diaspro d’Alsazia e manto di diaspro di Sicilia, che sfuma dal verde al giallo. Le due aureole abbinano due tonalità di diaspri di Sicilia; sopra la testa di Gabriele sta sospesa la colomba dello Spirito Santo di diaspro di Volterra, seguita da raggi di diaspro di Sicilia che trapassano un rosone aperto nella parete verso l’esterno, e che lascia intravedere il cielo di lapislazzuli.

La nube che trasporta in volo l’ angelo è di quarzo ametistino, usato anche nelle ali multicolori, dove compaiono inoltre il lapislazzuli e i diaspri di Sicilia e d’Alsazia. Il diaspro di Sicilia forma anche lo schienale, con losanghe di lapislazzuli, e frontale della cassapanca di sfondo, il cui sedile è sempre di diaspro di Sicilia, scelto in una cromia di giallo più uniforme e luminosa. La tenda appesa sopra lo schienale è di diaspro di Boemia, mentre nel tappeto steso a terra spiccano i due ottagoni di corallina di Spagna, bordati di lapislazzuli e campiti su fondo di diaspro di Candia. Gli archetti pensili che sostengono il soffitto della stanza sono di diaspro di Boemia.

A sinistra e a destra della stanza dell’Annunciazione, una vivace pavimentazione a  riquadri di lapis e diaspri di Sicilia e di Candia guida prospetticamente verso due tratti di mura merlate, di diaspro d’Alsazia scelto in una pallida tonalità rosata. A destra un varco centinato lascia intravedere uno scorcio di campagna, mentre a sinistra sopra le mura compare, in una nube di lapis (scelto in modo che le impurità bianche che talvolta macchiano la pietra siano specialmente estese), il busto dell’Eterno benedicente, realizzato con le stesse pietre usate per la figura della Madonna.

Fra il listello bronzeo che borda il pannello, e la cornice scanalata di bronzo dorato, sta una fascia di agata di Siena, centrata su ciascuno dei lati da un ovato di diaspro di Sicilia, entro un rettangolo di lapis.

Opera raffinata, per la qualità dell’ esecuzione come per la varietà e preziosità delle pietre dure utilizzate, il quadro dell’Annunciazione è subito riconoscibile come creazione della medicea Galleria dei Lavori, e rappresenta un soggetto che fu tra quelli più volte replicati nei lavori, sia a commesso che a rilievo di pietre dure, commissionati dai Medici. L’ affresco trecentesco con l’ Angelo che visita nella sua stanza Maria, collocato sulla parte d’ingresso della basilica della S.S. Annunziata a Firenze, fu ritenuto sin dall’ origine miracoloso e godette pertanto di grande venerazione a Firenze. Per questo motivo fu più volte ricopiato in pittura nel corso dei secoli, e non mancò di farlo anche la manifattura di corte fondata nel 1588 da Ferdinando I de’Medici: fu proprio quest’ultimo, intenzionato a far gareggiare la “pittura di pietra” dei mosaici fiorentini con le capacità rappresentative della pittura, a spingere gli artefici delle pietre dure a cimentarsi con una vasta gamma di soggetti, che abbracciavano temi naturalistici, paesaggi, ritratti, sacre narrazioni ecc.

Fra i temi religiosi realizzati a commesso di pietre dure per volere di Ferdinando I figura anche un’ “Annunciata”, probabilmente il primo esempio di un soggetto che poi diverrà frequente fra le produzioni dalla manifattura medicea. Il modello pittorico fu realizzato da Ludovico Cigoli, noto pittore che dagli inizi del Seicento risulta impegnato a più riprese con la Galleria dei Lavori, come creatore di modelli per “commessi” ma anche per assistere gli artefici nella scelta delle sfumature lapidee più adatte. Nel 1603 i documenti registrano un pagamento al Cigoli, “per un disegno di una Nunziata di Firenze colorito per far di pietre consegnato a Jacopo Gianflache” (Archivio di Stato di Firenze, G.M. 251, c.265)

Nonostante che i modelli su carta del primo periodo di attività della Galleria siano andati quasi sempre perduti, credo che quello del Cigoli per l’Annunciazione sia da riconoscere nel foglio acquerellato conservato nell’ archivio dei disegni dell’Opificio delle Pietre Dure. Lo fa pensare l’ elevata qualità pittorica, e i caratteri di stile , affini alla maniera pittorica del Cigoli.

Si potrebbe ipotizzare che il modello sia rimasto in uso nella manifattura in quanto relativo a un tema che fu replicato più volte nel tempo. I Granduchi medicei furono soliti donare con generosità, a personaggi illustri, le creazioni della loro esclusiva manifattura delle pietre dure, nota e ammirata in tutta Europa; indubbiamente il dono di una quadro o di una placca da parete di pietre dure, che recasse l’ immagine dell’Annunziata fiorentina, dovette sembrare specialmente adatto a ben rappresentare nel mondo la città dei Granduchi di Toscana.

E’ certo in ogni caso che il disegno del Cigoli non ebbe una sola versione in pietre dure, ma fu utilizzato anche in seguito: ne abbiamo una prova nel 1661, quando i documenti della manifattura registrano la conclusione di un “quadretto” eseguito in parte a commesso e in parte a bassorilievo, di una “S.S. Annunziata……disegno fatto dal Cigoli”. E’ poi evidente che il quadro di cui tratta la presente scheda è fedelmente esemplato sul disegno conservato all’ Opificio delle Pietre Dure.

Quanto all’ epoca in cui il quadro a commesso di pietre dure fu realizzato, ci vengono in aiuto alcuni documenti del 1700 e 1702. Il 22 marzo 1700 un lavorante della manifattura, di nome Corsi, è impegnato a segare “filetti bianchi per i pilastri dell’ architettura del Quadro della Nonziata” (A.S.F., G.M. 1069, c.83). E in effetti sia il pilastro in primo piano a destra che quello che, sempre a destra, sostiene l’ architettura della stanza hanno bordi sottili (“filetti”, appunto) di diaspro di Boemia. Il 30 marzo 1702 Baccio Cappelli risulta avere in lavorazione un “Angiolo nel Quadro della Nonziata con Architettura”, al quale sta ancora lavorando nell’ agosto dello stesso anno (A.S.F., G.M. 1066, c.139).

Molte sono le Annunciazioni in pietre dure realizzate durante il regno di Cosimo III, che essendo specialmente devoto predilesse questo soggetto, sia per arredi destinati alla reggia di Pitti che per doni da inviare altrove. Ma si tratta sempre di raffigurazioni dove Angelo e Annunciata appaiono a mezza figura e isolati, senza ambientazione: il documento specifica invece la presenza dell’ architettura, che figura appunto nel nostro quadretto.

Come era consuetudine nella Galleria, alle creazioni in pietre dure collaboravano più artefici, per abbreviare i tempi della lavorazione, che restava comunque sempre lunga. Niente sappiamo del Corsi che taglia i “filetti” per i pilastri, probabilmente un semplice segatore, mentre ben noto è Baccio Cappelli, uno dei maggiori e più prolifici maestri attivi a lungo nella manifattura, dalla fine del Seicento fino all’ estinzione della dinastia medicea. Sono suoi alcuni paesaggi utilizzati per uno stipo più tardo, disegnato nel 1775 da Robert Adam, come pure alcun pannelli con soggetti naturalistici sul prospetto del celebre stipo già Badminton, ora al Liechtenstein Museum di Vienna. Nel 1727 firma e data una placca ottagonale conservata al Museo dell’ Opificio delle Pietre Dure, che include fra tralci di fiori due medaglioni con l’ Angelo e l’ Annunciata a mezza figura, molto prossimi, per cromia e tecnica esecutiva, alle figure del nostro quadro.

Placca ottagonale di Cappelli conservata al Museo dell’ Opificio delle Pietre Dure

(Firenze)

 

Si conferma pertanto l’ identificazione di quest’ultimo con l’Annunciazione affidata agli inizi del Settecento all’esecuzione di Baccio Cappelli.

I documenti del 1700 e 1702 non specificano la destinazione del quadro dell’ Annunziata con architettura: sono questi gli anni in cui molte delle creazioni della manifattura venivano da Cosimo III inviate alla figlia prediletta Anna Maria Luisa, che come consorte dell’ Elettore Palatino risiedeva a Dusseldorf. Non è da escludere pertanto che anche questo prezioso “souvenir” di Firenze potesse raggiungere l’ Elettrice nella sua reggia in Germania.

Resta da segnalare infine la presenza, all’ Ermitage di San Pietroburgo, di un altro quadretto derivato come il nostro dal modello del Cigoli, e che forse potrebbe essere identificato come la prima versione, quella affidata nel 1603 alla lavorazione di Iacopo di Gian Flach, specialista di lavorazioni a commesso.

 

BIBLIOGRAFIA:

GNOLI- SIRONI, Agostino del Riccio. Istoria delle pietre dure, a cura di. Allemandi 1996

G.PALACIOS, A. – Las colecciones reales españolas de mosaicos y piedras duras. Museo del Prado, 2001

GIUSTI, A.- L’Arte delle pietre dure da Firenze all’Europa. 2005

 

 

MUSEOS VINCULANTES:

Museo del Oficio de las Piedras Duras (Florencia)

Museo del Hermitage (San Petersburgo)

Badisches Landesmuseum (Karlsruhe)

Museo Nacional del Prado (Madrid)

Museo Nacional de Artes Decorativas (Madrid)

Metropolitan Museum (Nueva York)