Escuela Italiana

Ecce Homo

c. 1580
Óleo sobre cobre
29 x 23,5 cms.

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Por su técnica, esta bellísima pintura se ajusta fielmente a los cánones del manierismo avanzado, donde se enfatizaron los conceptos intelectuales y el virtuosismo artístico, basándose en “la maniera” de los tres maestros italianos por antonomasia: Leonardo, Rafael y Miguel Ángel.

Así, en este bellísimo Ecce Homo observamos perfectamente la delicadeza del sfumato que consigue difuminar sutilmente los contornos, el uso artificioso de la luz y la languidez expresiva. En definitiva, rasgos en los que el artista ha optado por “imitar” al arte de la generación anterior, más que por la búsqueda rigurosa del naturalismo.

Expertos como Freedberg afirman que el manierismo es un movimiento artístico culto, de gran contenido intelectual, ya que el pintor esperaba que su
público se diera cuenta de cuáles eran sus referencias artísticas. Por tanto, estamos hablando de un pintura muy refinada, destinada exclusivamente a los círculos cortesanos e intelectuales.

Tal y como podemos observar en esta obra, el manierismo aúna una elegancia exagerada con una atención exquisita a las texturas y los detalles en general: mención especial merece la delicadeza de nuestro artista a la hora de plasmar los cabellos de la barba, el vidriado de los ojos, el carácter porcelánico de la piel y el aterciopelado del manto.

Otro aspecto muy moderno de esta pintura es el punto de vista, que acerca al espectador a un primerísimo plano del expresivo rostro de Cristo, sin dejar apenas “aire” a su alrededor. Algo que, en un alarde compositivo del artista, incide en la gran carga emocional de la obra.

Observamos el mismo recurso en pinturas de los principales maestros manieristas como la Susana y los viejos de Alessandro Allori (1535 – 1607), que lleva al espectador tan cerca de los sujetos que casi se puede sentir como un tercer viejo observando la lasciva escena.

Además del mencionado Allori, otros artistas como Agnolo Bronzino (1503 – 1572) o Federico Barocci (1535 – 1612) ejemplifican este manierismo avanzado. Sin duda, el magnífico pintor de este Ecce Homo ha observado la obra de estos artistas contemporáneos ya que su influencia resulta evidente al disfrutar de su depurada técnica.

En cualquier caso, no constan otras representaciones similares del mismo tema, por lo que podemos afirmar que este Ecce Homo se ideó de forma original sin seguir un modelo anterior. Un aspecto que, junto al gran dominio técnico manifiesto en su factura, sin duda nos lleva a atribuir la obra que aquí se presenta a un maestro italiano de primer nivel.

Respecto al tema representado, es inevitable vincular la obra aquí estudiada al contexto de la Contrarreforma, en el que –ante la amenaza del avance del protestantismo en la segunda mitad del S.XVI– se impone una reconducción de los temas laicos, mitológicos y alegóricos propios del primer Renacimiento hacia una religiosidad más rigurosa.

Bibliografía:

BRIGANTI Giuliano. “Italian Mannerism”, translated from the Italian by Margaret Kunzle. London: Thames and Hudson; Princeton (1962).

CHENEY, Liana de Girolami. “Readings in Italian Mannerism”, 2.ª edición. Nueva York (2004).

FREEDBERG, Sidney J. “Painting in Italy, 1500–1600”, 1.ª edición. Penguin Books, U.S.A. (1971).

FRIEDLÄNDER, Walter. “Mannerism and Anti-Mannerism in Italian Painting”. Schocken, Nueva York (1965).

HALL Marcia B . «After Raphael: Painting in Central Italy in the Sixteenth Century» Cambridge University Press, U.K. (2001).