Gran Jardinera con soporte

China. Dinastía Ming. S.XVII

Cerámica esmaltada en turquesa
Altura: 48 cm
Altura con el soporte: 90,5 cm
D: 69 cm

Añadir a la lista de deseos Añadiendo a la lista de deseos Añadido a la lista de deseos
SKUEAA-002 Categorias, , Etiqueta

Es a partir de la Dinastía Ming, cuando la producción de cerámica experimenta un proceso de desarrollo y diversificación sin precedentes, bajo el atento patrocinio de los emperadores, que permitirá a la ciudad de Jingdechen establecerse como el principal centro alfarero del sur de China.

Así, la investigación sobre la aplicación de los esmaltes en la cerámica a lo largo de los siglos, posibilitó que a finales de la Dinastía, en el S.XVII, se produjera un considerable impulso artístico sobre este material que se desarrolló paralelamente a las innovaciones en este campo aplicadas a la porcelana.
Por ejemplo, si en las cerámicas primigenias se aplicaban directamente los pigmentos naturales, lo que reducía considerablemente la paleta cromática, a medida que avanzan los descubrimientos se comienzan a emplear los llamados vidriados alcalinos. Estos esmaltes, constituidos a base de óxidos de potasio y sodio, además de proporcionar una mayor consistencia a las piezas de barro, permitían modificar el color de éstas con la introducción de óxidos de hierro o cobre, que tras su cocción en los hornos, producían estas bellísimas tonalidades verdosas, aumentando enormemente su valor estético.

La cocción es el último proceso en la elaboración de las piezas de cerámica. En él influyen una serie de factores cuyo dominio es un claro determinante del virtuosismo del alfarero: la temperatura y la cantidad de oxígeno que se permite en el horno (atmósfera reductora), el tipo de horno escogido (de dragón, norte, sur, etc.), su localización y fuente de alimentación (leña, carbón), etc.
Toda una serie de requisitos que debían controlarse exhaustivamente, en especial para la elaboración de piezas de gran tamaño, como la que aquí se presenta, cuyo peso y enorme cantidad de pasta podían ocasionar que la pieza se fracturara durante la cocción a más de 1300 ºC.

La mayoría de expertos coinciden en que en el Neolítico, los primeros recipientes de cerámica tuvieron un vínculo directo con los ritos sagrados ya que, de hecho, se cree que fue el modelado de estas piezas el que estableció las pautas formales para los emblemáticos bronces rituales arcaicos.

No obstante, con el paso de los siglos, su uso trascendió al ámbito cotidiano y estas piezas de cerámica en convirtieron en elementos indispensables del ajuar doméstico de las casas chinas.

En este sentido, se apreciaban tanto por su funcionalidad como por su gran valor estético y capacidad para simular o “sustituir” a otros materiales más costosos o escasos (como el bronce, el jade, el marfil… ). Una virtud que cobraba mayor importancia en piezas con los llamados esmaltes monócromos, como es el caso de la excepcional jardinera que aquí se presenta.

Podemos encontrar piezas monócromas del mismo periodo con esmalte y decoración similar en el British Museum de Londres : Nº. Inv: 1936.1012.271.a, o Nº Inv: PDF, A.512.

Bibliografía:

BEJA BOTTOM Flora. China: su historia y cultura 1800. El colegio de México AC. México. (2008)

FERNÁNDEZ CERVERA, Isabel.”Arte y cultura en china, conceptos, materiales y términos de la A- Z”. Ediciones de Serbal s.a. Barcelona. (1997)

Museo Nacional de cerámicas y Artes Suntuarias González Martí. La imagen pictórica en la cerámica china: donación Tijmen Knecht y Helen Drenth. Ministerio de Cultura , Secretaría Genral de publicaiones, información y documentación. (2005)