Pareja de jarrones octogonales con tapa

Arita, Japón,
Periodo Edo (S.XVII)

Porcelana blanca y azul
Alt. 97 cm.

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Como ocurrió con las estampas ukiyo-e, las porcelanas japonesas comenzaron a apreciarse como piezas de arte antes en Occidente que en el propio Japón.
Fue por tanto, su alta cotización en Europa, lo que hizo reparar a los japoneses en el enorme valor estético y material que encerraban los objetos de porcelana que se produjeron en el archipiélago nipón a partir del periodo Edo (1603-1868).

El origen de la porcelana, como el de otros descubrimientos de la historia de la cerámica japonesa, se debió a la influencia coreana.
Está documentado que durante los siglos XV y XVI Japón era en uno de los principales importadores de piezas de porcelana procedentes de China y Corea, siendo éstas muy valoradas por las clases dirigentes y los maestros del té.

El comienzo de la producción autóctona de porcelana data de principios del siglo XVII. La leyenda habla del maestro coreano Ri Sampei como el artesano pionero en la fabricación de porcelana en suelo nipón. Existe la creencia de que fue él quien descubrió unos yacimientos de caolín de muy buena calidad en 1616, en las cercanías de la ciudad de Arita, en la isla de Kyûshû (1).

Semejante descubrimiento alentó la fundación de numerosos talleres de porcelana en la ciudad, lo que conllevó un rápido enriquecimiento de ésta debido al fructífero comercio de estas demandadas de piezas.
1. En 1973 se realizaron unas excavaciones en Mikami (al norte de Arita) que demostraron que la primera porcelana japonesa se produjo hacia 1600, contradiciendo la fecha comúnmente aceptada.