Masriera

Francisco Masriera y Manovens

Barcelona, 1842 – 1902

Escena Neoclásica

Óleo sobre lienzo

66 x 96 cm.

Firmado y fechado: “F. Masriera/1894”

Provenance: Inglaterra, colección particular

Contexto histórico:

Pintor, escritor y orfebre español, está considerado como uno de los mejores retratistas catalanes, siguiendo la estela de Fortuny.

Comenzó su formación en el taller de joyería de su padre José María Masriera y en el de José Serra y Porson.

Siempre preocupado por mejorar y abordar nuevos horizontes, refinó su técnica tras viajar a Ginebra donde aprendió el procedimiento del esmalte.

En cuanto a su faceta de pintor, hay constancia de que viajó a París por primera vez en 1865, donde acudió al taller de Cabanel.

En repetidas ocasiones visitó la capital francesa, epicentro de la modernidad artística de la época.

 

El neoclasicismo de Francisco Masriera

 

Como también observamos en la obra que aquí se presenta, Masriera tuvo la habilidad de compaginar el frescor de las nuevas tendencias plásticas con la larga tradición neoclásica marcada por la Academia.

Tiene una esmerada dedicación al dibujo, el cuidado de la composición y el estudio riguroso de los antiguos maestros.

De hecho, existe constancia de que en el Louvre  se dedicó a la copia de las principales obras para adquirir la maestría de los clásicos.

En París, además, participó en las Exposiciones Universales de 1867, 1878 y 1889.  También hay constancia de sus viajes a Roma, ciudad en la que comenzó a realizar lienzos de temática orientalista.

Como escritor y articulista destacó su colaboración en la revista El Recuerdo.

 

Francisco Masriera reconocimiento internacional

 

En España, obtuvo la segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1878 por la obra titulada La esclava, y también exhibió sus obras en la Galería Bosch de Madrid en 1882 y en la Sala Parés de Barcelona en 1889. Como observamos en esta exquisita pintura, la técnica de Masriera se caracteriza por la perfección del dibujo, la cuidada composición y un colorido lleno de fuerza y luminosidad, que se manifiesta sobre todo en los tornasolados de las telas.

Destacó por su preciosismo lleno de fantasía, así como por la frescura de sus colores.

Como se puede apreciar en esta obra, Masriera puso especial interés en la figura femenina, ahondando en el erotismo y en la fuerza emocional de sus retratadas, las cuales solía representar en ambientes suntuosamente ornamentados y ataviadas con ricos vestidos, tocados y joyas.

En esta preciosa pintura observamos un interior clásico rigurosamente documentado en cuanto a arquitectura, vestimenta y mobiliario.

La escena, de clara inspiración pompeyana, presenta una vista marina cuyo paisaje se puede relacionar directamente con la playa di Meta en Sorrento